EQUIPO PARA MANEJO DE SOLIDOS

Los sólidos son, en general, más difíciles de tratar que los líquidos, vapores o gases. En los procesos, los sólidos pueden presentarse de diversas formas: grandes piezas angulares, anchas láminas continuas o polvos finamente divididos. Pueden ser duros y abrasivos, resistentes o gomosos, blandos o frágiles, polvorientos, plásticos o pegajosos. Con independencia de su forma, es preciso encontrar medios para manipular los sólidos tal como se presentan, y si es posible mejorar sus características de manipulación. Las operaciones más importantes en el manejo de sólidos son: almacenaje, transporte, trituración y molienda y tamizado.

Descripción

El equipo de manejo de sólidos desarrollado reproduce a escala las técnicas industriales de tratamiento de sólidos, incluyendo los procesos de almacenamiento, dosificación, molienda y cribado de los sólidos tratados.

El equipo incluye una tolva de almacenamiento donde se introducen los sólidos a tratar. Esta tolva dispone en su parte inferior de un tornillo sinfín que, accionado por un motorreductor, extrae los sólidos con una cadencia constante, constituyendo un sistema de dosificación. La velocidad de dosificación es regulable mediante un variador de frecuencia acoplado al motorreductor.

Los sólidos dosificados pasan a un depósito de acero inoxidable que alberga en su interior el molino quebrador. Éste consiste en un rodillo macizo de acero inoxidable con dientes de acero especial endurecido, que gira a gran velocidad impulsado por un motor de 1 CV. Al ser golpeados los sólidos por los dientes del molino contra la pared, se produce la fragmentación. Como esta pared está conformada por una placa que pivota sobre un eje, es posible, mediante unos tornillos, ajustar la distancia de la misma a los dientes del rodillo, consiguiendo así regular la granulometría.

A continuación, los sólidos pasan al sistema de cribado, consistente en dos bandejas con rejillas de distinta luz (5 mm. y 1.5 mm.) y suspendidas de unos muelles. Las bandejas tienen una inclinación regulable mediante unos tornillos existentes en los muelles inferiores, y están vibrando continuamente gracias a la acción de un pequeño motor que gira a gran velocidad y cuya carga en el eje tiene la masa descentrada.

Los sólidos caen las bandejas y van descendiendo en virtud de la inclinación de las bandejas y de la vibración de las mismas, produciéndose la criba de los sólidos más finos en la primera bandeja y de los más gruesos en la segunda. Debajo de cada bandeja se disponen unos recipientes para la recogida de los sólidos. Un tercer recipiente recoge los sólidos que no se han cribado en ninguna de las dos bandejas, y que serán mayores de 5 mm.

De este modo, al final del proceso se tienen los sólidos clasificados en tres recipientes en función de su tamaño.
Para evitar que el polvo generado durante el proceso afecte a la sala donde se ubique el equipo, los procesos de molienda y criba se efectúan en un compartimento cerrado con placas de metacrilato transparente, de modo que se puede ver el proceso. Mediante una puerta inferior se puede acceder al interior del equipo para extraer los recipientes de recogida de sólidos.

Asimismo, se ha dotado al equipo de una boquilla difusora superior para posibilitar la entrada de agua, conformando un sistema de ducha para arrastrar el polvo.

El funcionamiento de los distintos elementos es automático, accionándose desde un pequeño cuadro eléctrico situado en la parte frontal del equipo. Este cuadro dispone, además de los correspondientes pulsadores de marcha y paro, de una seta de parada de emergencia y de un amperímetro para conocer en todo momento el consumo del equipo.

Como medida de seguridad, el circuito eléctrico se ha diseñado para que no sea posible su funcionamiento si la puerta inferior de metacrilato no se encuentra perfectamente cerrada.

El equipo va montado sobre una estructura soporte de acero inoxidable AISI 304 para garantizar su robustez y durabilidad, y dotada de seis patas regulables en altura.